{"id":91,"date":"2007-11-06T18:00:24","date_gmt":"2007-11-06T18:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/anabautistas.org\/portal\/?page_id=91"},"modified":"2021-09-15T07:40:09","modified_gmt":"2021-09-15T07:40:09","slug":"no-puedo-perdonar","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/anabautistas.org\/?page_id=91","title":{"rendered":"No puedo perdonar"},"content":{"rendered":"<p>Muchas veces hemos o\u00ed\u00addo decir: \u00abeso no tiene perd\u00f3n de Dios\u00bb. En la televisi\u00f3n aparecen con cierta frecuencia personas que han sido da\u00f1adas, a veces de formas muy graves, y que simplemente dicen: \u00abyo no le perdono\u00bb. \u00bfC\u00f3mo perdonar a quien ha matado a un ser querido, o a quien ha causado da\u00f1os que durar\u00e1n toda la vida? Pienso en una mujer joven a la que un esquizofr\u00e9nico empuj\u00f3 bajo las ruedas del metro, y que perdi\u00f3 sus dos piernas. Aunque el agresor era un enfermo mental, \u00bfc\u00f3mo puede perdonar?<\/p>\n<p>Cuando no perdonamos pensamos que de esa manera seguimos \u00abcastigando\u00bb al ofensor: no tiene nuestro perd\u00f3n, y por tanto sigue siendo culpable. No nos damos cuenta de que, de este modo, m\u00e1s bien nos castigamos a nosotros mismos. El ofensor puede haberse olvidado ya de su ofensa, puede haber recibido su castigo hace tiempo, puede tal vez ni siquiera haberse enterado de que nos ofendi\u00f3, o puede ya haber fallecido. La falta de perd\u00f3n es un peso que nosotros llevamos, y no el ofensor. Es como una cadena que nos ata al que nos ofendi\u00f3, y que nos pesa, nos ahoga, y nos quita libertad. Somos nosotros mismos los que nos castigamos con esta actitud; nos cargamos de amargura y terminamos siendo presas de nuestro propio pasado. La \u00fanica manera de salir y superar esta realidad que todav\u00ed\u00ada nos afecta es el perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Si leemos la Biblia, pronto nos damos cuenta de que la expresi\u00f3n \u00abeso no tiene perd\u00f3n de Dios\u00bb m\u00e1s bien refleja nuestra incapacidad o nuestra poca voluntad para perdonar. La expresi\u00f3n refleja las heridas muy profundas que nos han dejado experiencias muy dolorosas. Pero no refleja qui\u00e9n realmente es Dios. En Jes\u00fas, en su vida, y sobre todo en su muerte, vemos la disposici\u00f3n de Dios para perdonar incluso los da\u00f1os m\u00e1s profundos y m\u00e1s graves. El evangelio nos habla de un Dios de gracia que nos perdona personalmente todos nuestros pecados, todo nuestro ego\u00ed\u00adsmo, todo nuestro orgullo. Solamente cuando descubrimos la profundidad del perd\u00f3n de Dios nos hacemos capaces de perdonar. Solamente cuando descubrimos lo que Dios ha dado para perdonarnos, podemos realmente perdonar. Pues Dios se ha dado a s\u00ed\u00ad mismo para reconciliarnos con \u00ed\u2030l. Tanto es lo que le importamos.<\/p>\n<p>Ciertamente, hay experiencias que nos desbordan. Alrededor nos damos cuenta del sufrimiento injusto de tantas personas, y tal vez de nosotros mismos: violencia dom\u00e9stica, abuso infantil, violaci\u00f3n, tortura, etc. Todos coincidimos en que son experiencias muy fuertes. A los cristianos nos indigna mucho ver este escenario de dolor, violencia y odio. Pero la ventaja que tenemos los cristianos es que podemos superar este c\u00ed\u00adrculo de dolor, violencia y odio. Es verdad, reconocemos que tenemos poderosas \u00abrazones\u00bb para no perdonar. Pero tambi\u00e9n tenemos dos cosas de las que carece el que no tiene fe:<\/p>\n<p>&#8211; La orden de Jes\u00fas de perdonar para poder ser perdonados (Mateo 6,12-15; o Mateo 18,21-35).<\/p>\n<p>&#8211; La capacidad que nos da su Esp\u00ed\u00adritu para perdonar. Cuando aceptamos a Jes\u00fas como Se\u00f1or, su Esp\u00ed\u00adritu entra en nosotros, y nos posibilita vivir de maneras nuevas, y hacer cosas que jam\u00e1s pens\u00e1bamos que podr\u00ed\u00adamos hacer.<\/p>\n<p>Vale, bien. Suponiendo que estamos de acuerdo con lo que hemos dicho hasta ahora, podr\u00ed\u00adamos hacernos la siguiente cuesti\u00f3n: siendo conscientes de que para poder liberarnos internamente tenemos que perdonar, \u00bfc\u00f3mo puedo perdonar de coraz\u00f3n a una(s) persona(s) a la(s) odio profundamente? Nos encontramos con un grave problema: la resistencia de nuestro coraz\u00f3n. A este respecto hay dos cosas que decir:<\/p>\n<blockquote><p>1) Perdonar no es un sentimiento, es una DECISI\u00ed\u201cN. Si esperamos a sentir el deseo de perdonar, se nos ir\u00e1 el resto de la vida sin hacerlo. M\u00e1s bien se trata de decidir incluso en contra de nuestros propios deseos. (por amor a Dios y por obediencia al mandato de Jes\u00fas).<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>2) No estamos solos en esta decisi\u00f3n. Esta decisi\u00f3n solo es posible en la fe de Jes\u00fas (Lc 18,27): \u00abLo que es imposible para el hombre (en este caso perdonar), es posible para Dios\u00bb (trabajar en nuestros corazones para que lo que una vez decidimos perdonar, lo podamos hacer de coraz\u00f3n). Cuando decidimos obedecer y seguir a Jes\u00fas, El hace posible la obra en nosotros. El no solo carga con nuestras cadenas, sino que venda nuestras heridas y nos hace renacer.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y es que con \u00e9l otra vida es posible. Los cristianos damos testimonio de que cuando rendimos nuestro coraz\u00f3n a Dios y le dejamos obrar podemos ver:<\/p>\n<blockquote><p>1. A lo grande: el perd\u00f3n de lo que pens\u00e1bamos imperdonable.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>2. En lo peque\u00f1o: el perd\u00f3n cotidiano (70 veces 7)<\/p><\/blockquote>\n<p>La historia del cristianismo est\u00e1 llena de hechos magn\u00ed\u00adficos de perd\u00f3n, a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas. Pensemos por ejemplo en Corrie Ten Boom, una cristiana holandesa que sobrevivi\u00f3 los campos de concentraci\u00f3n nazi, a los que hab\u00ed\u00ada ido junto con su familia por esconder a jud\u00ed\u00ados de su pa\u00ed\u00ads. Al comienzo Corrie odiaba a los nazis. Su hermana Betsie, prisionera con ella, le ayud\u00f3 a verlos como personas atormentadas y esclavas de los poderes de este mundo. Y sobre todo le ense\u00f1\u00f3 a perdonar. Betsie muri\u00f3 en los campos, mientras que Corrie fue liberada por un error burocr\u00e1tico. Todas las prisioneras de su edad fueron ejecutadas una semana despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Tras la guerra, Corrie escribi\u00f3 al ciudadano holand\u00e9s que hab\u00ed\u00ada delatado a su familia, expres\u00e1ndole su perd\u00f3n. \u00ed\u2030ste recibi\u00f3 la carta en la c\u00e1rcel, y se convirti\u00f3 a Cristo unas semanas antes de ser ejecutado. En sus escritos, Corrie se\u00f1ala que despu\u00e9s de la guerra mundial, las v\u00ed\u00adctimas que pudieron perdonar a sus verdugos fueron las que mejor pudieron rehacer sus vidas. En 1947, cuando Corrie estaba predicando en Alemania, se le acerc\u00f3 uno de los guardas m\u00e1s crueles del campo de concentraci\u00f3n. Corrie sent\u00ed\u00ada que no pod\u00ed\u00ada perdonarle, pero lo hizo por obediencia a Jes\u00fas. Seg\u00fan cuenta ella misma:<\/p>\n<p>\u00abPor largo tiempo nos estrechamos las manos, el antiguo guarda y la antigua prisionera. Nunca he experimentado el amor de Dios tan intensamente como en ese momento\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muchas veces hemos o\u00ed\u00addo decir: \u00abeso no tiene perd\u00f3n de Dios\u00bb. 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